Saturday, November 11, 2006

Cuernos Chuecos: La furia del Rodeo



Mi idea de un rodeo se limitaba a algo perteneciente a la década de los 50’s, vagamente gringo, asociado con camisas a cuadros y con Broke Back Mountain. Así que mi sorpresa fue bastante grande cuando al llegar a la única plaza de toros de Querétaro, encontramos una fila circular que, como una víbora se enroscaba alrededor de la plaza. Esa larga serpiente iba salpicada de sombreros rancheros, botas picudas y cinturones de hebillas desproporcionadas. La fila esperó pacientemente. Sin empujarse hasta que abrieran las puertas.
Adentro, las bocinas estaban en su punto. A lo largo de la velada, escuchamos todo tipo de música: country, ranchera, pop y rock que calmaban o alborotaban al público dependiendo de las reacciones necesitadas. Desde el centro se lanzaron cohetes que me regresaron a mi infancia. Un presentador chillón introdujo a los esperados vaqueros que desfilaron sobre la arena. Después de una hora, estábamos listos para empezar.
En una breve ojeada se veía que no iba a caber un alma más en la plaza. Hasta arriba, apostados contra la pared había quienes se estiraban para ver el espectáculo. Por fin salió el primer toro con su primer vaquero. Duró bien poco. La mayoría de ellos son jóvenes y vienen del norte, con sus excepciones del Bajío, uno de Costa Rica y otro de Brasil. Los toros también provienen de distintas partes de la República y pesan sus 500 kg en variedades de colores y formas.
El chiste del rodeo, aprendí esa noche, es en primer lugar mantenerse sobre el animal más de 8 segundos. Menos tiempo y no hay calificación. Claro que 8 segundos nos parece una brevedad. Pero los toros están enloquecidos, patean y brincan de tal manera que es sorprendente que sus jinetes duren más de medio segundo. Son 35 toros y al final del show hay premios en metálico que estimulan a los participantes.
Cuernos Chuecos Cuernos Chuecos es la compañía que anima y representa estas ediciones de rodeo americano. Los pueden visitar en su página www.cuernoschuecos.com , aunque de sus comienzos y existencia se dice bastante poco. A parte de los toros, los vaqueros y el espectáculo lo que realmente me impresionó fue la profunda huella mexicana impresa en el evento. Uno olvida la cultura por estar inmerso en ella, pero esta noche volví a sentirme extranjera.
Al principio del rodeo se hizo una oración común. Los sombreros se fueron al pecho. Algunos se santiguaron y otros se arrodillaron. Se respiraba fanatismo, no como algo peligroso – aunque tal vez lo sea – sino como un elemento presente, tatuado en esas vidas.
Luego, siguieron los chisme contra la gente rica, los fresas. Los payasos burlándose de los niños bien, de los juniors y la audiencia tronada de la risa, pese a saber quien, después de todo, patrocina el evento. El viejo odio, revivido por un par de horas y latente en lo cotidiano. La brecha entre ricos y pobres como un abismo. Un país en guerra no puede crecer y este, no hay que olvidarlo, vive desde sus comienzos una guerra silenciosa.
Finalmente, acabados los malignos con lana pasamos a los chistes machistas y homofóbicos. Una muñeca inflable es golpeada en el centro de la plaza y llueven los aplausos. Aquí huele a pescadería grita el presentador chillón y siento, una vez más, que en México ser mujer es algo de segunda categoría. Ridiculizar, maltratar, usar y desechar, la mujer como algo inferior e invisible. Como humor podría pasar por algo inocente, pero no lo es.
En una noche, en un par de horas, he visto aspectos olvidados. Pienso con amargura en los tres lastres de México: religión, clasismo y machismo. Los tres parámetros que nos mantienen al borde de la modernidad. Mientras, debo reconocer que como espectáculo me divertí mucho y que lo recomiendo a aquellos que todavía no lo conocen. Pronto Cuernos Chuecos volverá a estar de gira por las principales ciudades del país.

4 comments:

Sebastián said...

Que lastima que no pude estar con ustedes, suena divertida e intereante. También amiga, hace rato que no escribias así, te faltaba "guaguanco" y se me hace que lo encontraste,.

By the way, en Qro hay dos plazas de toros...

Lov u

Maus! said...

uy uy uuuuuuuuuuuuuuuy hay dos plazas de toros... ps yo tuve un fin tristón, ya te contaré luego. Pero parece que mejoró con el último capítulo de desperate housewives... te mando muchos besos.

armando said...

este México tan convulcionado.
De muchas identidades y en el extranjero presumimos que tenemos una sola. No creemos en el racismo y aquí lo aplicamos.Las diferencias políticas actuales pienso yo que tienen totalmente este trasfondo. Antes mejicas, tlaxcaltecas y demás.Luego llegan los españoles y el problema se sofistica pero en esencia es lo mismo.

memo said...

Muy interesante tu comentario acerca del rodeo: Quiero decirte que no todos los rodeos son iguales, la jineteada a la que asististe es solo una de las suertes que integran al rodeo (no confundir con jaripeo), el comentarista de la voz chillona, los chistes homofóbicos, etc. no siempre se dan. La oración del vaquero desde mi punto de vista no es fanatismo, en mi caso tengo 45 años y 2 hijos, participar en un evento de rodeo siempre implica peligro, (desde los 5 años de edad quise ser vaquero y ahora que lo soy no quiero dejarlo), mediante la oración le agradezco a mi Dios que me permite desempeñarme en el medio y salir sin lesiones, quiero sentir que El cuida de mí.Por tu artículo veo que te gustó el evento pero te aseguro, hay mejores (sin menospreciar al Ing. Mújica y Cuernos Chuecos). ¿Que más te puede decir un burdo vaquero? Cuidese y felicidades.